viernes, 3 de diciembre de 2010

Esperando El Mañana


Había estado practicando “El Mañana” en el piano apenas recibí las partituras - como hace dos meses - y finalmente parece tomar forma. Aunque no podía lograr los sonidos electrónicos de la introducción las partes mas hermosas sonaban parecidas al DVD del concierto de Gorillaz, la banda virtual que había hecho tan maravillosa canción y Damon Albarn, el genial músico detrás de la banda que dominaba el teclado con gran precisión.

- Do Mi Do Mi Si Mi Si Mi – ejecutaba yo en el piano mi parte favorita de la canción hasta verme interrumpido en el salón del conservatorio.

- ¡Txema! ¡Dije Para Elisa, no esa aberración! – gritó Michael, el profesor de música mientras me quitaba las partituras.

- Pero ya la saqué, ahora estoy practicando esta. – dije refiriéndome a El Mañana.

- Si vas a tocar lo que quieras, mejor te vas – dijo intentando tranquilizarse. Pude notar que se tocaba las sienes como si lo que toco realmente fuera tan malo.

Michael se fue y no me dejó solo, porque yo estaba solo antes de que llegara, sino que dejó a Jamie, el más pedante del salón de piano y posiblemente de todo el conservatorio. Es difícil olvidar todas esas veces en las que me humillaba ante todos y exponía ante el profesor mi falta de talento y coordinación melodía-armonía.

- Veamos Txema ¿Puedes ejecutar Für Elise? – dijo imitando un tonto acento francés, el cual nada tiene que ver con Para Elisa, que es de Alemania.

Sin más que decir y por temor a que me molestara más comencé a tocar las primeras notas de la canción, introduje la armonía precisamente y escuché la molestia de Jamie al ver mi mejora. Agarré confianza y seguí tocando hasta la escala de Mi tan difícil que me parecía pero ahora lo había tocado sin ninguna dificultad. Terminé esos compases y empecé con fuerza la parte más alegre de la canción, lo hice de tal forma que asustara al infeliz que tenía a mi costado, sentí un pequeño rugido de amargura por su parte, ya cuando terminaba la parte “Allegratto” comencé a bajar poco a poco la velocidad a medida que me acercaba a repetir la melodía del comienzo de la canción. Sentí un suspiro de alivio de su parte pero no duraría mucho porque apenas terminé ese arpegio, golpeé las teclas, primero despacio y después más y más fuerte. Sabía perfectamente esa bajada espeluznantemente hermosa, tan tétrica y lúgubre. La hice mirando a Jamie de frente a los ojos como si yo fuera el mismísimo exorcista y seguí así hasta terminar toda la canción desacelerando paulatinamente con un “Pianisimo” con excepción de la ultima nota la cual fue la mas violenta de toda la canción.

Terminé, mi respiración estaba entrecortada y sentí una pequeña gota de sudor cerca a la sien. Volteo y veo a Jamie quien parece estar algo molesto.

- ¿Por qué hiciste lenta la ultima parte? – dijo, venenoso.

- Es “Retardando”, como tú.

Y como era de esperarse, se levantó, me miró con desdén y se fue. Irritado como siempre. Azotó la puerta del salón sin antes apagar las luces – conmigo dentro – y me hizo pensar: Por más que lo supere, siempre me va a ganar. Lo he humillado y aun así me siento mal. Lo comienzo a odiar y comienzo a practicar El Mañana con las luces apagadas.

Una de las razones de las cuales el profesor nos hacía practicar tanto la misma canción era la evaluación que tenía que presentar. En la prueba no iba ser él el examinado sino nosotros, sus alumnos, aunque en realidad solo iba tocar uno – Jamie – quien representaría a Michael.

En la mañana siguiente hizo frío, escuchaba de nuevo la misma canción, creo haber desarrollado un vicio a escucharla a cada momento del día sin aburrirme. Llegaba al conservatorio justo antes de que comenzara a llover. Me cruzo con Jamie, desvió la mirada. Como venganza yo también desvío la mía pero el ya no está. Entro y veo a todos reunidos, comenzaban las pruebas para ver quién iba a representar a Michael. Claramente, siendo la oveja negra de la clases no me iban a escoger a mí, sin embargo igual tenía que intentar.

Podía sentir la tensión en el aire, todos se veían como si fueran los peores enemigos, a los cuales fueran a pisotear para conseguir el éxito. Y así fue. Jamie comenzó con su ejecución de Para Elisa, pude ver que había copiado algo de mi estilo, terminó y los demás también tocaron y por ultimo me tocó a mí. Caminé lentamente hacia el piano del profesor y comencé con mi prueba, la hice con algo más de sentimiento, cuando lo había hecho frente a Jamie lo hice con ganas de asustarlo; sin embargo, ahora daba todo lo que tenía en mi digitación de las notas. Repetí las mismas ejecuciones de ayer y sentí que lo hacía mejor que el desgraciado que me miraba con envidia.

- Ya está, profe – dije feliz y me fui a mi rincón del aula donde solía practicar, esta vez había traído mi guitarra y comenzaba a practicar los Killer Licks de Blues que tanto me gustaban. Me di cuenta del silencio, volteé y todos los ojos que se posaban en mí me asustaron.

- Txema, guarda la guitarra y ven aquí – anunció Michael, serio.

Me sentó en el piano y me dio una partitura: “Hit the road Jack” de Ray Charles. Era más complicada que la de Beethoven. Comencé a tocar y escuché el canto. Eran unas coristas, sus voces eran fuertes y bien afinadas. Yo tocaba sin despegar la mirada del papel, no sabía la canción y no quería equivocarme. Recordé al genio Ray, el era ciego y aún así tocaba, a media canción noté que acordes de piano se repetían, cerré los ojos y me dejé llevar por la voz de Michael que comenzaba a cantar. El comenzaba a cantar las notas fuertes acompañado por el compás del ritmo de sus pies. Podía sentirlo. Ahora el comenzaba a cantar y mis tecleos aumentaban en fuerza. Imité a Ray en su forma de tocar y comencé a sonreír, de paso escuché un par de risitas ahogadas pero aun así no me desconcentraba del canto de Michael, las chicas seguían cantando animadamente mientras yo repetía la letra silenciosamente a través de mis labios. Terminamos y una ronda de aplausos de los demás alumnos inundó mi mente. Yo seguía con los ojos cerrados, casi soñando.

1 comentario:

  1. Que hermosa carrera Letras (o literatura), yo estaba en duda con esa también.
    Pero creo que lo importante es elegir lo que más te guste y te apasione, elegir algo solamente por la salida laboral o porque otras personas quieren, no te hace más feliz.
    Al menos eso pienso yo.
    Saludos!

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